sábado, 7 de noviembre de 2009

Evaluación auténtica.

LOS ESTUDIANTES COMO PARTICIPANTES ACTIVOS EN SU PROPIA EVALUACIÓN

En el año 2000, dos comités del Consejo Nacional de Investigación que hacen parte de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, publicaron "How People Learn; Brain, Mind, Experience and School" (Cómo Aprende la Gente; Cerebro, Mente, Experiencia y Escuela) [1], un informe muy importante sobre el surgimiento del aprendizaje como un campo científico cada vez más sólido. El libro enfatiza algunos hallazgos caracterizados por la rigurosa investigación que los soporta y por el gran impacto que tienen sobre como enseñamos.
Uno de esos hallazgos claves, que debe convertirse en un principio de nuestro trabajo educativo, dice así: "Un enfoque 'metacognitivo' en la instrucción puede ayudar a los estudiantes a tomar el control de su propio aprendizaje definiendo los objetivos de éste y haciendo seguimiento a su progreso en la búsqueda de su logro".
Lo 'metacognitivo' se refiere a la habilidad de la gente para predecir su desempeño en diversas tareas y para actuar como monitor de sus niveles de conocimiento y comprensión sobre algún tema.
La siguiente nota sobre el proceso de auto evaluación por parte del estudiante, traducida de Eduplace.com [2], puede ser de ayuda a los educadores en la aplicación práctica de este principio del enfoque 'metacognitivo'.

ESTUDIANTES COMO PARTICIPANTES ACTIVOS
Involucrar a los estudiantes dentro del proceso de valoración y evaluación es parte fundamental para hacer de éste un proceso balanceado.
Cuando los estudiantes se convierten en miembros activos del proceso de aprendizaje adquieren una mejor perspectiva de ellos mismos como lectores, escritores y pensadores. A medida que los estudiantes reflexionan sobre lo que han aprendido y de qué manera lo han aprendido, ellos desarrollan herramientas que les permiten convertirse en aprendices más efectivos.
Los estudiantes necesitan examinar su trabajo y pensar sobre lo que hacen bien y cuales son las áreas en las cuáles aún necesitan ayuda.
Para poder guiar a los estudiantes en la comprensión del proceso de Auto Evaluación, es conveniente que ellos llenen un formulario de auto reflexión o auto evaluación que usted haya diseñado.
Una vez que los estudiantes hayan reflexionado sobre su aprendizaje estarán listos para fijarse nuevas metas. Mientras trabajan para lograrlas se les debe estimular para que a intervalos regulares, reflexionen sobre la "jornada" de aprendizaje que están llevando a cabo. Durante esos períodos de auto reflexión puede usted solicitarles que pongan por escrito sus observaciones para ayudarlos a reafirmar sus metas y motivarlos a alcanzarlas. Con la practica los estudiantes que se auto evalúan se convierten en aprendices más concientes, capaces de aplicar el conocimiento de sus necesidades y sus estilos de aprendizaje, a nuevas áreas de estudio.
A medida que los estudiantes se convierten en participantes más activos del proceso de valoración, comienzan a evaluar sus fortalezas y actitudes, analizando su progreso en un área particular y estableciendo metas para el aprendizaje futuro.
Es posible que usted quiera utilizar esta pequeña lección para familiarizar a los estudiantes con el establecimiento de metas.
COMO ESTABLECER METAS:
Modelo / Enseñanza
Pregunte a sus estudiantes si han salido de viaje alguna vez. Discuta con ellos los pasos que se siguen en la planeación de un viaje, haciendo énfasis en que la decisión más importante es la inicial: A donde ir. Dígales a los estudiantes que ellos están en una jornada de aprendizaje y que cada uno de ellos debe decidir a donde quiere ir.
Practique / Aplique
Pida a los estudiantes que lleven a cabo una lluvia de ideas y basándose en ella construyan una lista de lo que quieren aprender en el año. Pídales que sean específicos en el momento de establecer sus metas. Al decir, por ejemplo, que se desea "aprender el significado de palabras desconocidas" en lugar de "convertirse en un mejor lector". Guíelos en la selección de dos o tres de estas metas para trabajarlas durante los próximos tres meses.

"El impacto deseable de la Web 2.0": Anécdota de Niels Bohr

"El impacto deseable de la Web 2.0": Anécdota de Niels Bohr

Aprender y formar para la vida: Concepciones de aprendizaje

Aprender y formar para la vida: Concepciones de aprendizaje

Ciberespacio de Dalia

Ciberespacio de Dalia

"El impacto deseable de la Web 2.0"

"El impacto deseable de la Web 2.0"

"El impacto deseable de la Web 2.0": Anécdota de Niels Bohr

"El impacto deseable de la Web 2.0": Anécdota de Niels Bohr

Anécdota de Niels Bohr

NIELS BOHR1


El señor Ernest Rutherford, Presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nóbel de Química en el año 1908 contaba la siguiente anécdota.

- Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de Física, pese a que éste afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.

Leí la pregunta del examen y decía: "Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un Barómetro".

El estudiante había respondido: "Lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca la cuerda y mide. La longitud de la cuerda será a igual a la longitud del edificio".

Realmente el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta completa y correctamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de sus estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera este nivel. Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta, pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debería demostrar sus conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excuse por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta:

"Toma el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, y calcula el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplica la formula Altura = 0,5 por g por tal cuadrado .Y así obtendrás la altura del edificio". En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.

Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. –Bueno- respondió -hay muchas maneras, por ejemplo, tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción obtendremos también la altura del edificio.

Perfecto, le dije, ¿y de que otra manera?

-Sí- contestó -este es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Por último multiplicas la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores y aplicando una sencilla formula trigonométrica podríamos calcular sin dudas la altura del edificio. En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a la cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle, usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precesión. En fin, concluyó, existen otras maneras. Probablemente, siguió, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del portero. Cuando abra, decirle: -Señor portero, aquí tengo un bonito barómetro, si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.

En este momento de la conversación, le pregunte si no conocía la respuesta convencional al problema, (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares).

Evidentemente dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés premio Nóbel de física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones, neutrones y electrones que lo rodeaban. Fue un innovador en la teoría cuántica.



1 No se cuenta con la fuente de origen.

Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia, es que le habían enseñando a pensar.
Espero que les haya gustado. Por cierto para los escépticos: esta historia es absolutamente verídica.

¡Saludos y a pensar se ha dicho!
Niels Bohr (1885-1962)


Este documento, tal como aparece, ha sido ampliamente difundido por correo electrónico. Algunos opinan que el relato no es verídico, pese a la alegación final de serlo. (Ver http://www.lns.cornell.edu/spr/2000-09/msg0027796.html.) A pesar de ello, lo hemos incluido con la intención de reflexionar sobre la importancia de propiciar el pensamiento divergente y la aceptación flexible de respuestas diferentes a las esperadas.

"El impacto deseable de la Web 2.0"

"El impacto deseable de la Web 2.0"